Con mi vida hice un poema…

Fotografía: Miguel Ángel Camero

Por Ana Elena Díaz Alejo

Desde sus primeros libros, Gloria Gómez supo del enorme poder de su voz para expresar el ideario aprendido en el yunque de las aristas más ingratas. Una línea ideológica y emocional camina con ella a pie firme atada a su escritura, forja develadora de certezas jamás ocultadas ni encubiertas con eufemismos: tarea difícil cuando el texto está creado con voces artísticas. La tarea ha sido fortificadora y, especialmente, didáctica: la ha llevado al dominio del oficio, al encuentro con su propia poética, con su selección léxica y, sobre todo, con un ritmo interno imperturbable y obediente a sus exigencias cordiales. Este proceso es natural en el quehacer de los poetas. Así, en Gloria las palabras y las ideas corren parejas en lucha constante, sostenidas unas en otras para alcanzar un culmen devastador. No es fácil leerla. En la claridad de su lenguaje, en el manejo de sus metáforas, en la facilidad de sus recursos retóricos todo irradia precisión, pero señalada con dardos punzantes, con realidades evidentes y profundas, con voces intocables cuyo manejo arremete filosamente al lector. Para leerla debemos bajar el yelmo y mantener puesta la armadura: no se le debe leer a la hora del café ni mucho menos con aires de dulzaina. Hay que leerla a corazón abierto, armados con una clara visión del mundo y dispuestos a recibir la luz sin anteojos protectores.

Los poetas son la voz antigua de la Tierra –lo ha dicho León Felipe–, llevan con ellos los ritos ancestrales, las incandescencias capaces de registrar la temperatura de todos los termómetros. Ellos nos avisan, como instrumentos barométricos, del mal tiempo cercano, de los daños por venir. Ésa es su función. En 1981 escuchamos la voz de Gloria en No eran la epopeya de esos años nuestros días. Allí predice lo que nadie quiere escuchar: ¿Están ustedes ahí? / atiendan / estamos rodeados /pueden disparar. No le extraña el silencio por respuesta: es una costumbre inveterada, y también es la causa de su cansancio.

La palabra, tótem mágico, tiene en su valor grafológico un símbolo lingüístico capaz de rezumar un mundo empozado, agónico, que lucha por emerger en un débil destello de salvación –¿o de esperanza? Palabras, recursos, ideas, integran una amalgama multicolor donde predominan los rojos intensos. Con ellos Gloria proyecta en su bastidor su mejor arma: el poema: Sin las balas del poema estoy perdida / y ustedes también. Y en crescendo construye un solo poema, pero de largo aliento, a cuyos principios podemos acudir para aclarar ideas, reconocer voces o actualizar conceptos. Aquí aparecemos derramados en la Gran Patria, esa Patria que no amamos y en donde la lente experta descubre el fracaso, la desvalidez, el adocenamiento, la indiferencia y la desesperanza. Ella exige una aplicación constante para llegar a la concientización en beneficio del arte, de las interrelaciones humanas, del hombre. Su mirada, proclive hacia los mundos infelices –¿el 80 por ciento del planeta?–, la ha dotado del mágico don de convertir lo más sórdido, lo más miserable, lo más terrible, en materia artística. Basta el leve y extraordinario roce de su pluma para que una blasfemia, un reclamo de mal gusto, o quizá algo trillado se conviertan en una verdad calcinante revestida de un gran poder semántico. Ella lo sabe y nos dice en tono de soberbia: soy tan sólo una poeta y amo a toda esa basura. Y así es. Alquimista mayor, el artista posee el don de multiplicar el lenguaje, de abrillantarlo, de vivificarlo, de hacerlo florecer.

Hacia 1998 (Aguamala y otros poemas) está convencida: todo es inútil. Está fatigada de clamar, de señalar, de avisar. Hemos permanecido sordos ante su sereno verso rabioso. Alejándose de la ira, su palabra adquiere maestría y un dominio altísimo de un ritmo interno más allá de la palabra escrita.

A veces, cierto reposo aqueja su pluma; cree que ha perdido la batalla, como el boxeador que ha gastado sus mejores golpes y ya no puede otra cosa que abrazarse a su contrincante mientras éste lo golpea. Desde esta imagen nulificadora, desde sus convencimientos, profetiza… y salimos muy mal librados: nos confirma que su voz es la respuesta a una sociedad sorda e insensible donde triunfa el desamor, el egoísmo, la futilidad, la hostilidad medrosa hacia quienes saben mirar donde los otros sólo ven.

He intentado leer a Gloria de día… y sus versos no me dieron paso. La leí, humildemente, de noche, y sus libros me abrieron su follaje. Ramas heridas de un mismo tronco deshojaron ante mí sus pétalos. Y fue en la quietud de las horas oscuras cuando descubrí la cimbreante vereda desolada de su poesía, uncida a un sentimiento amargo, viajero en la cauda del sufrimiento universal y de su mayor descubrimiento: ¡somos huérfanos, nadie puede pro-tegernos! Con estas certidumbres en su aljaba sombría, camina calladamente hasta un leve, levísimo, puerto de serenidad. Sólo entonces, su voz va cediendo hacia el verso diseñado por la maestría, por la solvencia que otorga el ejercicio perenne, por el dominio de la palabra trazada una y otra vez, por el convencimiento de la condición colectiva del poema. Para ello, nos arroja imágenes y definiciones preñadas de colores cuya agresiva e implacable sen-sorialidad apenas nos permite levantarnos de nuestros abismos.

Por sobre todas sus actividades, Gloria es poeta y maestra. Enseña el amor a las letras. Muestra el mundo con ojos límpidos y plenos de valentía, y cultiva el maravilloso don de la coherencia.

Prólogo de Poemas encontrados en una caja de cartón. Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes, 2015.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: